En el Xiringuito creemos que el sabor empieza en el origen. Por eso trabajamos con pequeños productores de la zona que cultivan sus tomates de forma natural y respetuosa.
Cada mañana recibimos variedades distintas: corazón de buey, cherry, pera o tomate antiguo. No buscamos perfección estética, buscamos sabor.
Nuestros tomates llegan a la mesa casi sin maquillaje. Un buen aceite de oliva, un poco de sal y el mar de fondo. A veces lo sencillo es lo más extraordinario.
Y cuando pruebas un tomate que ha madurado al sol, lo notas.